Sabemos que cuando tu madre te pide algo por favor, ya estás pillado, no hay escapatoria. Sabes que no puedes decir que no y ya has sellado el pacto imaginario por el que acabas de entregar tu alma a tu madre.
Pues más o menos esto es lo que me ha pasado con este trabajo, un buen día se me acercó y me "pidió por favor" que si podía hacerle unos dibujitos de esos tan graciosos que yo hago, para decorar unos cajoncitos que acababa de comprar para la cocina.
Como ya os habréis imaginado me vi sin escapatoria y no pude hacer otra cosa más que aceptar sin más.
Han pasado los días y al final tengo que agradecerle este encargo, me lo he pasado bastante bien haciéndolo y me gusta el resultado. Lo mejor viene ahora, ha comprado tres cajones más...